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Esteban Batallán: cuando los sueños se hacen realidad

Te contamos la historia de este joven trompetista español que ha logrado alcanzar su máxima aspiración profesional (y la de muchos trompetistas): ocupar la silla de Adolph Herseth en la Sinfónica de Chicago. No te pierdas este reportaje tan inspirador.
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Esteban Batallán es de esa clase de músicos que, nada más conocerles y escucharles, te das cuenta de que tienen algo especial. Él no es simplemente un gran trompetista. Él es un trompetista que, además de poseer una técnica endiablada, una musicalidad natural y un sonido impecable, hace gala de una madurez musical impropia de su edad, fruto sin duda de la enorme experiencia profesional que acumula ya.

Su ídolo de juventud: Adolph ‘Bud’ Herseth. Su sueño: llegar a ocupar algún día la silla de principal que ocupó Herseth en la célebre Orquesta Sinfónica de Chicago.

Hoy, Esteban puede decir que ha conseguido su sueño, pues, tras presentarse a las últimas audiciones que convocó la orquesta en 2017 y superar todas las pruebas, le hicieron un contrato como solista invitado para la temporada 2018-2019.

Así que hemos querido hacerle esta entrevista, con la intención de que pueda inspirar a otros jóvenes trompetistas a perseguir sus sueños.

La historia de Esteban Batallán empieza muy parecida a la de cualquier otro músico. Nació en un pequeño municipio de 3.700 habitantes llamado Barro, en Pontevedra (España) en el año 1983; y fue su padre —un gran melómano que, por vicisitudes de la vida, no pudo llegar a estudiar música— quien lo apuntó a la escuela y banda de su pueblo. Allí daría sus primeros pasos, hasta que con 11 años de edad pasó a ser miembro de la Banda Municipal de Pontevedra, cuyos músicos, a pesar de no ser profesionales, sí cobraban un pequeño estipendio mensual y, por tanto, tenían una rutina de trabajo, con conciertos programados, etc. “Estando allí aprobé las pruebas a la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE), gané los premios de Juventudes Musicales de España y de Europa, y de Yamaha a nivel nacional e internacional, actué como solista con la Sinfónica de Radiotelevisión Española, colaboré con otras orquestas como la English Chamber, etc.”, nos cuenta Esteban, quien, a la pregunta de qué profesores ha tenido, menciona con especial cariño a Javier Viceiro (profesor del Conservatorio Superior de Vigo), “mi maestro y mi mentor durante toda mi carrera, sin cuya guía yo no habría llegado a ser quien soy, y por eso siento que mis logros son también suyos”, afirma.

Como trompetista, Esteban Batallán es algo fuera de lo común, pero como persona es todo corazón. Es un tipo de lo más sencillo: amante de su tierra, de su cultura y de todo aquello que ha marcado su forma de ser y su manera de entender la música. Los que le conocemos, hemos podido encontrar en él a un amigo dispuesto a hacer todo lo que puede por los demás.

— Roberto Bodí (trompeta solista de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, España)

La primera vez que Esteban oyó hablar de la Sinfónica de Chicago fue en el año 2000, recién ingresado en la JONDE. “El primer programa que íbamos a tocar era la Sinfonía nº 1 de Mahler, así que fui a buscar alguna grabación a una tienda de discos. La única que había era una de una tal ‘Chicago Symphony Orchestra’ dirigida por un tal ‘Klaus Tennstedt’, así que la que compré”, dice, con toda naturalidad. “Cuando escuché aquella colosal grabación, fui, asombrado, a contárselo a todos mis amigos. Algunos ya conocían la Sinfónica de Chicago y tenían otros discos suyos, así que empezamos a compartirlos entre nosotros y a comentarlos con efusividad. Ahí fue cuando tomé verdadera conciencia de que realmente quería seguir el camino orquestal, y que quería llegar a sentarme algún día en la silla de Adolph Herseth”.

Aquellas grabaciones tuvieron un profundo impacto en Esteban, tanto es así que él mismo afirma haber ‘aprendido a escuchar’ —algo muy importante en su trabajo— escuchando aquellos discos de la Sinfónica de Chicago. “Aprendí a ‘descifrar’ lo que ponía en las partituras escuchando la grabaciones de Chicago mientras seguía el papel de trompeta. Sobre todo aprendí a comprender el estilo y el carácter de cada compositor, según el sonido de los metales en cada obra y su forma de tocar”, sostiene.

Pero, en todo este tiempo en el que Esteban aprendía con la discografía de la Sinfónica de Chicago y la disfrutaba, también fue desarrollando su carrera profesional. El 21 de octubre de 2002 (a los 18 años) ganó la plaza de asistente de solista en la Orquesta Ciudad de Granada, puesto en el que estuvo menos de un año, pues la plaza de solista quedó vacante y él la ocupó mediante prueba interna. Después de un par de años como solista interino, y tras dos audiciones públicas, consiguió oficialmente la plaza. “He estado dieciséis años en la Orquesta Ciudad de Granada. Allí aprendí a diferenciar aún más, si cabe, el estilo y las maneras con las que quería hacer música”, manifiesta Batallán, que además lograría otros importantes éxitos en todo ese tiempo: 4º premio en el Concurso Internacional de Trompeta Maurice André de la Villa de París de 2006, solista invitado de la Orquesta Real del Concertgebouw de Ámsterdam en 2010 y de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla entre 2010 y 2014, colaboraciones con la Royal Philharmonic y la Sinfónica de Basilea, contratos con la orquesta del Teatro de La Scala de Milán en 2015 y a principios de 2018…

Sin embargo, la carrera de Batallán dio un salto cualitativo en 2017, cuando, tras la marcha de Chris Martin a la Filarmónica de Nueva York, se convocaron audiciones a trompeta solista en la Sinfónica de Chicago. “Me dije: ‘Esteban, no puedes perder esta oportunidad’. Y empecé a prepararme a conciencia, como nunca, con la máxima motivación”, explica, confesándonos a continuación que, aunque le convocaron para la primera ronda de audiciones el 15 de junio y la final era el día 19, él reservó el vuelo de ida para dos días antes de la primera ronda, “con la idea de adaptarme al horario y estar descansado”, y se arriesgó comprando el de regreso para el día después de la final. Con lo cual, podemos hacernos una idea del nivel de confianza con el que iba. Una confianza bien fundada, pues de los 28 aspirantes que hubo en la primera ronda, sólo él pasó a la final. “Cuando hice la primera prueba y me dijeron que pasaba a la final, no me lo podía creer. Al llegar al hotel, lo celebré con mi mujer y empecé a prepararme la final de inmediato”, asegura. “Al llegar el día de la final, me hicieron saber que habría otros tres candidatos invitados por el maestro, Riccardo Muti, que harían la prueba conmigo, dos de ellos el mismo día que yo y el otro restante la semana siguiente. Yo era el nº 2. En esta audición no hubo cortina, y pude ver a mucha gente sentada escuchando, entre los cuales recuerdo perfectamente a Muti sentado en cuarta fila, con la mirada fija, y detrás el resto de miembros del tribunal y otros músicos de la orquesta que habían entrado a escuchar a los candidatos. Al final de la mañana, y tras 45 minutos de espera, nos comunicaron: ‘A falta de escuchar a un último candidato, el tribunal ha decidido que obtiene los votos necesarios el nº 2’. Y yo, lógicamente, me inundé de alegría. Los otros dos compañeros me dieron la enhorabuena, y entonces empezaron a llegar músicos de la orquesta y miembros del tribunal —esa gente que había estado viendo en vídeos y oyendo en discos durante tantos años, y cuyos nombres yo ya conocía— a felicitarme. Jamás olvidaré ese momento”, nos cuenta, con brillo en los ojos.

El candidato convocado para la semana siguiente también obtuvo los votos necesarios, por lo que la orquesta decidió que debía escuchar a ambos. Así, el 28 de junio Esteban recibió su primera invitación formal por parte de la Sinfónica de Chicago y Riccardo Muti para un contrato de varias semanas de trabajo.

Sin embargo, no todo el cuento es feliz. Tras varios días haciendo las gestiones burocráticas oportunas, el visado de Batallán para trabajar en Estados Unidos fue denegado, con lo que no pudo iniciar su contrato con Chicago. “En ese momento lo pasé francamente mal”, admite.

La orquesta sí pudo escuchar al otro finalista, y después de un tiempo volvió a contactar con Esteban para ofrecerle otro contrato, esta vez de tres semanas (en junio de 2018). “Por fortuna, ahí mi visado sí fue aprobado”, dice con satisfacción. Así que por fin nuestro amigo pudo sentarse en la ansiada silla de Adolph Herseth. “Este contrato de tres semanas fue realmente bien. Yo estaba súper emocionado, lleno de felicidad. Al final, el maestro Muti me ofreció más semanas adicionales con la orquesta, las cuales incluían conciertos en el Symphony Ball durante la temporada 2018-2019, una gira por Asia, otra gira por Florida… Entre una cosa y otra, he estado como solista con la Sinfónica de Chicago hasta marzo de 2019”.

Entre junio de 2018 y marzo de 2019, a Esteban le ha dado tiempo de conocer más a fondo su venerada orquesta de Chicago y a su director. “Mi trato con el maestro Muti y la Sinfónica de Chicago es simplemente maravilloso. Tengo muy buena relación con todos los compañeros de la sección de metales, pero también con los de la madera, la percusión y la cuerda. Puedo decir que es una orquesta muy amistosa, ahora que he podido convivir más con ellos”, comenta. Y, sobre el director, añade: “Concretamente con Muti guardo una relación muy cordial. Es fantástico poder trabajar con él. Es un grandísimo director; su manera de transmitir la música italiana, especialmente Verdi, es fascinante”.

El grado de solidez profesional de este chico se manifiesta de forma clara en que, paralelamente a esta aventura con su admirada Sinfónica de Chicago, a principios de 2018 —estando contratado en La Scala de Milán— fue invitado a tocar un par de semanas y hacer una pequeña audición en la Filarmónica de Hong Kong, tras la cual el maestro Jaap van Zweden le propuso ocupar la plaza de solista en la orquesta asiática. “Yo dejé claro que mi objetivo era la Sinfónica de Chicago pero no sabía en qué estado se encontraba mi contrato con ellos, así que en Hong Kong decidieron ofrecerme el puesto dejándome libres las fechas en las que tuviera que hacer frente a mis compromisos en Chicago”, expresa con sencillez.

Nos preguntamos qué trompetas usará en su día a día un trompetista de un perfil tan orquestal y con las ideas tan claras como Esteban. “Toco con una trompeta Weimann Passion en Do bañada en oro. Como instrumento, podemos decir que su calidad es altísima: desde los materiales con los que está fabricado, su construcción, su acabado…”, explica, describiéndonos después algunos trucos: “Uso dos bombas generales distintas, las cuales voy alternando según el repertorio. Por ejemplo, la bomba con las llaves de Do y La, la uso para Beethoven, por su color más profundo y oscuro; la bomba sin llaves, para Bruckner, Brahms, Wagner… (repertorio más poderoso, con un sonido más amplio y una mayor proyección). Asimismo tengo cinco o seis tudeles distintos, con varias medidas que me aportan calidades sonoras diversas, independientemente de cómo esté configurada la trompeta, de manera que puedo jugar con muchísimos colores diferentes y adaptarme a las necesidades del repertorio y a las condiciones sonoras de la orquesta y de la sala donde me encuentre”. Hemos explorado la web de este fabricante alemán, y parece que efectivamente su producto es bastante interesante, con trompetas y fliscornos totalmente artesanos.

Así que, actualmente, Esteban Batallán es trompeta solista de la Filarmónica de Hong Kong tras haberlo sido de la Orquesta Ciudad de Granada durante dieciséis años. “Dejé mi plaza en Granada porque siento que es una orquesta sin ganas de prosperar. Yo pude vivir momentos esplendorosos en ella, sobre todo en la época de Josep Pons como director titular, pero después de eso la orquesta ha sufrido una caída tanto artística como económica que la han hecho estancarse en un pozo del que, sin la implicación de sus integrantes y de las instituciones, difícilmente veo que salga. Aún así conservo grandes amigos allí. Pero la situación artística era insostenible, y el paso que he dado al marcharme a una orquesta como la Filarmónica de Hong Kong ha sido sin duda para bien”, se sincera. “Hoy por hoy me encuentro fenomenal en Hong Kong, aunque todos los que me conocen saben que, para mí, la Sinfónica de Chicago es la Sinfónica de Chicago”.

Recientemente, la orquesta americana ha convocado unas nuevas audiciones para la plaza de trompeta solista. “Estoy invitado para ir directamente a la final, el 10 de junio, y por supuesto pienso presentarme. Afrontaré la prueba de la misma manera que afronté la anterior, pero esta vez con más ilusión, si cabe, porque mis sensaciones con ellos son maravillosas”, aduce Batallán. Y termina sentenciando: “Siempre soñé con tocar en la Sinfónica de Chicago, y ahora que he tenido la oportunidad no quiero dejar de hacerlo, porque es algo simplemente maravilloso”.

Mucha suerte para el próximo 10 de junio, Esteban. Y, pase lo que pase, enhorabuena por todo lo que has logrado y lo que te queda por lograr.

Actualización (25/06/2019): Esteban Batallán ha sido nombrado trompeta solista de la Orquesta Sinfónica de Chicago tras ganar la audición, que finalmente tuvo lugar ayer de 24 de junio. ¡Enhorabuena, Esteban!

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