Historias

Raúl Junquera: el trompetista que renunció a todo para volver a casa

¿Conoces a algún joven trompetista de 22 años capaz de renunciar a una plaza fija de solista en una orquesta sinfónica porque echa de menos su tierra? Pues ése es Raúl Junquera, quien podría considerarse el prototipo de trompeta solista orquestal español: no sólo es un gran músico y un trompetista exquisito, sino que además es un tipo noble, amante de las pequeñas cosas de la vida. La música es su pasión, y ha conseguido todo lo que se ha propuesto con la trompeta, pero jamás sacrificará por ella los buenos ratos con su gente. La de Raúl Junquera es una de las historias de músicos españoles que todo el mundo debe conocer. Y estamos muy felices de traerla a Trumpet Magazine.
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Raúl Junquera trompeta

Dice el proverbio que “si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas”. Raúl Junquera aplica este mismo proverbio a la música: “Si la nota que vas a dar no es más bella que el silencio, no la des”. Y es que para este trompeta solista de la Orquesta de Valencia, cada nota cuenta. Quienes hemos tenido la oportunidad —y el placer— de escucharle tocar en directo, somos testigos de esto. Su sonido y su musicalidad son sencillamente inigualables.

Junquera es el arquetipo de trompetista hecho a sí mismo que, tras años de estudios muy bien enfocados, alcanzó la excelencia. Su carrera ha sido fulgurante. Si no es un trompetista tan mediático, es porque prefiere optar por un perfil discreto en redes sociales. La música es importante para él, pero no más que su gente, su ‘terreta’ (como llaman los valencianos a su tierra) y su modo de vida.

Afortunadamente, Raúl ha aceptado hablar con Trumpet Magazine para que le conozcamos un poco mejor, y nos ha contado su interesante historia. Quédate a leerla porque será muy inspiradora para ti.

Pequeños objetivos hasta la gran meta

Raúl Junquera nació en Massanassa, aunque desde pequeño estudió en la vecina localidad de Catarroja, donde fue al colegio y terminó apuntándose a la banda de la Sociedad Musical La Artesana. Allí, un compañero veterano, Lamberto Olmos —oboísta profesional—, le dijo algo que le marcaría para toda su vida: “Xiquet [‘pequeño’ en valenciano], para destacar tienes que empezar por ser el mejor de tu banda; después, el mejor de tu pueblo; luego, el mejor de tu curso en el conservatorio; a continuación, el mejor del Conservatorio de Valencia; y así hasta ser el número uno, poniéndote objetivos pequeños hasta llegar al objetivo grande”. El niño se tomaría estas palabras en serio, pues entró en la banda del pueblo como el último de dieciséis trompetistas, y hoy se ha convertido en uno de los dos únicos profesionales en la sección de trompetas (el otro es Ernesto Chuliá).

Raúl Junquera trompeta Banda Catarroja
Raúl Junquera, como miembro de la banda juvenil de La Artesana de Catarroja.

Su primer maestro en la escuela de la banda fue Eduardo Tarín, que por aquel entonces ejercía también como profesor del Conservatorio Municipal José Iturbi de Valencia. “Eduardo era muy alentador con los críos; fue una figura clave para que todos siguiéramos estudiando”, rememora Junquera.

Nuestro joven trompetista acabó sus estudios elementales en tres años. A los 11 ingresó en el Conservatorio de Valencia para comenzar el grado medio con José Fabra, compaginando esto con clases privadas con Leopoldo Vidal (profesor de grado superior del mismo centro, conocido cariñosamente como ‘Poldo’). Aquella clase de trompeta del Conservatorio de Valencia fue un auténtico vergel; de allí salieron muchos de los grandes trompetistas que hoy ocupan plazas en orquestas y conservatorios. “Germán Asensi, César Asensi, Luis González, David Llavata, Vicente Olmos, Arturo García, Javier Simó, Juan Antonio Soriano, Miguel Cerezo… Todos estos coincidimos e hicimos amistad en dicha época”, dice Raúl.

Raúl Junquera trompeta Germán Asensi César Asensi Leopoldo Vidal
De izquierda a derecha: Germán Asensi (hoy solista de la Sinfónica de Radiotelevisión Española), ‘Poldo’ Vidal, Raúl Junquera y César Asensi (hoy solista de la Sinfónica de la Comunidad de Madrid, primo de Germán).

Después de cuatro años, finalizó el grado medio —premiado con Mención de Honor— e inició sus estudios superiores en el mismo centro, ya oficialmente con ‘Poldo’. “Cuando pasé a grado superior, me vi metido en un círculo de profesores como Pierre Thibaud, Bo Nilsson, Håkan Hardenberger, Thomas Stevens y muchos otros que me hicieron ver que la cosa podía funcionar”, nos cuenta Junquera, a quien ni siquiera le dio tiempo de formarse en orquestas jóvenes. “Mis primeros contactos con la orquesta fueron directamente siendo contratado por orquestas profesionales como la Orquesta de Valencia, la Sinfónica de Madrid, la de Baleares o la de Córdoba, siendo aún estudiante. Fue ahí cuando se me metió en la cabeza ir a por todas, a por una plaza de solista para mí”.

Y aunque nuestro amigo se fijó como meta ser solista de una orquesta, eso no quitaba que también pudiera cosechar éxitos por otros caminos paralelos: en 1993 montó el Lieder Brass Quintet con cuatro compañeros, ganando el Concurso Nacional de Música de Cámara de Juventudes Musicales de España.

Finalmente, estando Raúl en su último año de carrera, a sus 19 años, la Sinfónica de Bilbao convocó audiciones para la plaza de trompeta solista. Así que el joven trompetista que soñaba con ser solista de orquesta vio aquí su gran oportunidad. Y no la desaprovechó. “¡La misma semana que terminé el grado superior con Premio de Honor por unanimidad, me saqué el carnet de conducir y gané las audiciones en Bilbao!”, recuerda Junquera entre risas.

Y así fue cómo un ‘xiquet’ de 8 años de la Banda de Catarroja pasó de ser el último de su banda a ser solista de la Orquesta Sinfónica de Bilbao once años después: poniéndose objetivos pequeños hasta llegar al objetivo grande.

Solista de una orquesta sinfónica con 20 años

Raúl se incorporó a su puesto en la Sinfónica de Bilbao unos meses después de ganar las audiciones (ya cumplidos los 20 años de edad).

Hay que tener mucha personalidad para ser capaz de liderar la sección de una gran orquesta siendo tan sólo un crío de 20 años. “Afortunadamente, allí conocí a personas fantásticas como Juan Manuel Gómez (actual trompa solista de la Sinfónica de Barcelona) o Bernardo Cifres (actual trompa solista de la Orquesta del Palau de les Arts), que me orientaron y me ayudaron muchísimo. Siendo yo tan joven, ellos se convirtieron en mis ‘hermanos mayores’ en la orquesta”, reconoce nuestro músico.

Junquera no ha sido un simple niño prodigio. Al desarrollo de su genio contribuyó su inusual madurez; una madurez que adquirió bien joven y de la que siempre hizo gala. Prueba de ello es que, habiendo alcanzado su gran objetivo, no se conformó y decidió seguir creciendo. “El hecho de estar trabajando lejos de casa, siendo todavía un chaval, me hizo pensar que debía seguir estudiando y no dormirme en los laureles. Así que hablé con Thibaud, y todos los meses me iba a su casa y me quedaba allí durante una semana —la semana que libraba en la orquesta— para seguir perfeccionándome con él”, nos cuenta.

En esta época, Raúl participó en concursos internacionales tan prestigiosos como los de Tolón (Francia) y Ginebra (Suiza), en los que llegaría a alcanzar las semifinales.

Raúl Junquera trompeta Carlos Ramón Segarra Pierre Thibaud
De izquierda a derecha: Carlos Ramón Segarra —compañero de estudios y gran amigo de Raúl—, Pierre Thibaud y el propio Raúl.

Vuelta a la ‘terreta’ a toda costa

Hay una estrofa especialmente sobrecogedora en el famoso poema If de Kipling:

Si puedes hacer un montón con todas tus victorias,
si puedes arrojarlas al capricho del azar,
y perder, y remontarte de nuevo a tus comienzos
sin que salga de tus labios una queja;

Esa estrofa habla de conseguir importantes hazañas pero a la vez ser capaz de no aferrarse a ellas, sino poder desecharlas sin sentir un ápice de lástima.

Esto es, exactamente, lo que hizo Raúl Junquera justo después de haber logrado su sueño: ya era solista de una gran orquesta, sí, pero estaba lejos de su tierra, la cual añoraba con todo su corazón. Así que no dudó en abandonar su puesto fijo en la orquesta para volver a la ‘terreta’ a probar suerte desde cero.

“Durante los dos años que estuve en Bilbao viví experiencias muy positivas. Pero yo echaba muchísimo de menos mi hogar, mi gente, el sol de Valencia… ¡Y también el Valencia Club de Fútbol, a cuyos partidos voy desde que tengo 12 años! ¡El único momento de mi vida en el que no he tenido abono fue la época en la que estuve en Bilbao, y eso sí que no lo pude resistir!”, suelta de una carcajada.

Raúl Junquera trompeta Valencia Club de Fútbol
Raúl Junquera es un gran aficionado al Valencia Club de Fútbol, y rara vez se pierde un partido en el Estadio Mestalla de Valencia.

Cuando Junquera comentó su decisión a sus maestros, ‘Poldo’ y Thibaud, estos se echaron las manos a la cabeza. “Me dijeron que estaba loco, porque en aquella época los directores de orquestas españolas sólo querían músicos extranjeros; de hecho, de los 90 músicos de la Sinfónica de Bilbao, sólo 25 ó 30 éramos españoles, así que yo había tenido mucha suerte”, asegura.

Sus padres fueron más comprensivos, aunque resulta chocante imaginarse a un joven músico de 22 años con la vida ya solucionada diciéndole a sus padres que lo deja todo y que vuelve a casa. “Ellos me dieron su apoyo total”, sostiene. “Aun así yo les prometí que si en dos años no conseguía una plaza en Valencia, dejaría la trompeta y me pondría a trabajar en la fábrica de muebles de mi padre”.

La confianza de Junquera era máxima, y resultó ser certera, pues a los pocos meses de haber regresado a Valencia la Banda Municipal convocó plazas de interino, entrando él como fliscorno. “La Municipal de Valencia está considerada la madre de todas las bandas valencianas; es la banda profesional más antigua de España, y está llena de músicos provenientes de orquestas españolas que un día quisieron regresar a su tierra, como yo, así que entrar en ella me dio la vida”, afirma Raúl.

Junquera permaneció en la Banda Municipal de Valencia cinco años como fliscorno interino, y otros quince como trompeta solista. Hasta que le surgió la oportunidad de ocupar la plaza de solista en la Orquesta de Valencia, un trabajo que definitivamente aglutinaba todo lo importante para él: el papel de solista en una gran orquesta, y por supuesto su querida tierra, Valencia.

Trompeta solista de la Orquesta de Valencia

“Tengo que decir que la Banda lo ha sido todo para mí; en ella establecí relaciones no sólo de compañerismo sino de amistad para toda la vida. Incluso hoy, que ya no estoy allí, sigo manteniendo grandes amigos dentro”, dice él. “Pero a mí me faltaba algo musicalmente hablando. Aunque la Municipal de Valencia tiene un prestigio enorme, y desde luego una banda es tan digna como una orquesta, para mi gusto el repertorio original de orquesta es un punto más exigente, y eso es quizás lo que yo echaba en falta”, reconoce.

En 2008, nuestro amigo estuvo a un paso de alcanzar su máxima aspiración profesional: ser el trompeta solista de la Orquesta de Valencia, su tierra. Pero en aquella primera ocasión todo terminó siendo un lamentable espejismo.

Resulta que un par de años antes se había creado la Orquesta de la Comunidad Valenciana (titular del recién inaugurado Palau de les Arts), orquesta a la que se marchó Rubén Marqués, entonces trompeta solista de la Orquesta de Valencia, donde por tanto quedó una plaza libre. Entonces se convocó una audición para dicha plaza, ganándola Raúl Junquera.

Sin embargo, la plaza no estaba realmente libre, sino que Marqués la conservaba en excedencia, lo que significaba que si por cualquier motivo regresaba a ella, Junquera tendría que marcharse. Por esta razón, Junquera pidió también excedencia en su plaza en la Banda —por si acaso tenía que volver forzosamente—, pero su solicitud sin embargo fue rechazada. “El director de la Banda me dijo que no podía marcharme e impidió mi excedencia, así que preferí renunciar a la orquesta para no correr el riesgo de quedarme sin trabajo en ningún sitio”, declara Raúl con cierta resignación.

Aún así, el massanassero no perdió la esperanza. E hizo bien. Años después de esta desafortunada experiencia, los astros se alinearon y pudo hacer una permuta con el otro trompeta solista de la Orquesta de Valencia, Juan Fons: ya que tanto la Banda Municipal de Valencia como la Orquesta de Valencia son entidades dependientes del Ayuntamiento de Valencia y sus músicos son todos empleados municipales con idéntica categoría laboral, Fons y Junquera intercambiaron sus plazas. Así pues, Fons pasaba a ser trompeta solista de la Banda Municipal de Valencia, y Junquera, por fin, trompeta solista de la Orquesta de Valencia.

Una vida plena como músico y como persona

“Recuerdo cuando iba a tocar a la Orquesta de Valencia, con 17 ó 18 años, contratado como cuarta trompeta. En aquel momento veía la plaza de solista y pensaba que llegar a ocuparla algún día era posible, aunque muy difícil, al haber solamente un par de plazas de solistas para tantísimos trompetistas valencianos interesados en quedarse a trabajar aquí”, alude Junquera. “Ahora puedo decir que mi vida está llena. Me siento muy agradecido por todo lo que me ha pasado. Trabajo como trompeta solista en la orquesta de mi tierra, que es lo que siempre soñé”, expresa con mucho orgullo.

Aunque para Raúl, que vive en la tranquila localidad de Albal, el trabajo no lo es todo, como estamos diciendo desde el principio. Su orquesta le permite disponer de tiempo, así que no es raro verle tomándose su buen almuerzo valenciano en los bares de alrededor de su casa, o dándoles el encuentro a sus hijos a la salida de la escuela. Incluso tiene una barca en la Albufera. “Cuando tengo unos días libres me voy con la barca a despejarme, a comerme mi ‘all i pebre’ [plato tradicional de la zona] con mis amigos”, nos cuenta.

Raúl Junquera trompeta barca Albufera

Raúl Junquera trompeta Albufera
Disfrutando de una típica comida valenciana en la Albufera.

Al hablar de sus tradiciones y de su gente, a Raúl se le ilumina la cara más que cuando habla de música. “Mi rutina es estudiar todos los días, pero también tengo tiempo para hacer otro tipo de cosas que he soñado durante toda mi vida, que es vivir en Valencia y disfrutar de mi familia y amigos, de mis comidas, de mi Albufera”, dice con total satisfacción, a lo que añade una frase lapidaria: “Lo más importante es encontrar la felicidad para uno mismo y para su familia; no te puedes obsesionar con la trompeta solamente”.

No obstante, la trompeta persigue a Junquera, que parece gozar de un mayor reconocimiento profesional desde que es solista de la Orquesta de Valencia. “No sé por qué, pues insisto en que una banda es tan digna como una orquesta, pero sucede como si la percepción sobre mí hubiera cambiado de alguna manera, cuando yo he sido siempre el mismo”, se pregunta con curiosidad. “Definitivamente, me salen ahora muchos más proyectos que antes: conciertos y grabaciones de trompeta y órgano con Arturo Barba, que es probablemente el mejor organista que hay en España; actuaciones con mi quinteto de metales, Art of Brass Valencia —ahora cuarteto—; un grupo llamado Unclassical con el que hacemos música de Piazzolla y Kurt Weill —tango y piezas de jazz de la Alemania de los años 50—; otro cuarteto llamado Bolling Quartet con Carlos Apellániz (piano), Javier Eguillor (batería) y Javier Sapiña (contrabajo) con el que hacemos la Toot Suite de Claude Bolling; el próximo viernes 29 presentaré además el ensemble Three Bells junto a los dos trompetistas Raúl García y Teles Moreno, acompañados de Remigi Roca (contrabajo), Pep Soler (batería) y Adolfo García (piano)…”, enumera Raúl en una lista interminable.

Raúl Junquera trompeta Art of Brass Valencia
Grabación con Art of Brass Valencia.
Raúl Junquera trompeta Dani Mulet
En la Orquesta, junto a Dani Mulet (profesor del Conservatorio de Oliva y ex trompetista de la Orquesta de la Comunidad Valenciana y de Art of Brass Valencia), al que Raúl Junquera considera casi como un hermano.

Los estudiantes también le buscan con interés, y su lista de espera para clases privadas no es pequeña. “Ahora pasas a ser el referente de muchos jóvenes que, como yo en mi época, quieren ser solistas de orquesta y aprender a tocar este repertorio”, sostiene el músico, quien ha terminado creando una Academia de trompeta en Sanganxa, un proyecto educativo que ya fue un éxito el curso pasado y que este año repite y se amplía.

“El año pasado sacamos ocho plazas de grado superior, las cuales se llenaron todas. Este año hemos ampliado a diez plazas más para estudiantes de grado medio”, explica él. “Los encuentros son un sábado al mes durante el curso lectivo, o sea nueve jornadas en total, e incluyen clases individuales, clases con pianista acompañante, clases colectivas de técnica, fisioterapeuta, una clase con un profesor invitado internacional, preparación de audiciones…”. Sin duda, un completísimo programa de alto rendimiento para todo joven trompetista que desee hacer carrera como solista orquestal, al igual que hizo el propio Raúl.

Desde Trumpet Magazine agradecemos a Raúl Junquera que nos haya permitido dar a conocer su inspiradora historia entre nuestros lectores. Él es un claro ejemplo de los dos ingredientes necesarios para el éxito: saber ponerse en manos de los mejores (en su caso, fueron ‘Poldo’ y Thibaud), y a continuación centrarse en la meta sin perder el tiempo en tonterías.

Y a ti, que estás leyendo, te animamos con todas nuestras ganas a hacer lo mismo. ¡Ponte en manos de los mejores y céntrate en la meta!

Web oficial: rauljunquera.es

Raúl Junquera Academia Trompeta Sanganxa

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