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«Un alumno no tendrá a su profesor para toda la vida, así que el profesor tiene que prepararle para saber enseñarse a sí mismo»

Hoy tenemos al recientemente nombrado profesor asistente de trompeta de la Universidad de Utah, Peyden James Shelton, que a pesar de su juventud está haciendo una carrera brillante. Su entrevista es muy amplia, y ha sido muy generoso con el PDF de ejercicios que ha compartido.
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¿De dónde viene usted? Es decir, nos gustaría saber 1) dónde creció usted como trompetista, 2) quiénes fueron sus maestros más importantes, y 3) cuál ha sido su trayectoria profesional y pedagógica hasta hoy.

Crecí en un pueblo a las afueras de Roanoke, Virginia, donde empecé a estudiar trompeta con 12 años. Comencé a tocar un año más tarde que la mayoría de mis amigos, ya que ellos se unieron al programa de la banda de la escuela en 6º curso, y yo no lo hice hasta principios de mi 7º curso. No estaba muy metido en temas de deportes ese año porque tuve una operación de tobillo en la que me pusieron tornillos y una placa metálica, así que la música era algo en lo que podía destacar sin tener que estar de pie necesariamente. Empecé a progresar como músico cuando me uní a la banda del instituto. Participé en tantos ensembles como me fue posible, y ahí fue cuando la idea de estudiar música se volvió algo serio. Una de las primeras personas que supusieron un gran impacto para mí en ese sentido fue la directora de la banda, Dawn Harbin. Fue ella quien empezó a insistirme en que diera clases, y me pasaba grabaciones musicales que me hicieron ver lo que el mundo de la música podía ofrecerme.

Así que tras el instituto hice la carrera de enseñanza musical en el Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia, en Blacksburg. Allí tuve el placer de estudiar con John Adler (que actualmente imparte clases en la Universidad del Norte de Colorado). Él fue quien de verdad me hizo visualizar el potencial que podía tener como trompetista. Su forma de enseñarme era demostrando lo que explicaba tocando, así como planteándome desafíos técnicos y musicales para llevar más allá mis límites. Ahí fue cuando di un salto cualitativo en mi forma de tocar. Adler hizo que aprendiera a no conformarme, a esforzarme para conseguir siempre un poco más. Él me animó a ir a la Escuela de Música Frost de la Universidad de Miami para hacer el máster en interpretación con Craig Morris.

Me ofrecieron una beca completa para estudiar allí a cambio de ser el asistente del profesor Morris (además de ganar la Beca Mancini, con la que estuve como trompeta solista clásico de la Orquesta del Instituto Henry Mancini, perteneciente a la universidad). El estilo de Morris era similar al de Adler, en el sentido de que él demostraba tocando lo que explicaba. Antes de dar clases en Miami, Craig fue solista de la Sinfónica de Chicago y solista asociado de la Sinfónica de San Francisco, ¡así que tener a alguien como él para trabajar el repertorio orquestal y muchas piezas del repertorio solista era lo más que podía pedir un estudiante de trompeta! Su sonido y su control eran envidiables, y su enfoque musical de cualquier obra era algo que realmente yo trato de emular. A menudo vuelvo a escuchar lecciones que tengo grabadas con Craig sobre obras y pasajes orquestales para escuchar su sonido y su musicalidad. Fue durante esa época cuando realmente decidí hacer carrera en la enseñanza, por lo que empecé a prepararme para ingresar en algún programa de doctorado.

Morris me proporcionó todos los recursos musicales y técnicos que yo necesitaba para ganar otra beca como asistente del profesor en la Escuela de Música Eastman (perteneciente a la Universidad de Rochester), en este caso con dos profesores: James Thompson y Douglas Prosser. Fue aquí donde aprendí a ser profesor de trompeta. Mis clases se centraban en mis debilidades como trompetista, pero sobre todo en aprender a diagnosticar y a abordar los problemas al tocar. Thompson y yo a menudo pasábamos tiempo analizando y discutiendo los enfoques pedagógicos de los distintos métodos. En Eastman también me encargué de gran parte de los asuntos administrativos del aula de trompeta, y me contrataron como instructor de trompeta de la Universidad. Antes de acabar el año, además, gané otro puesto en la Universidad Cornell de Ithaca, Nueva York.

El hecho de dar clases en dos tipos de escuelas totalmente diferentes me aportó bastante visión a la hora de encontrar formas de enseñar a distintos tipos de estudiantes. Unos alumnos aprenden con su profesor explicándoles lo que tienen que hacer con todo lujo de detalles, y otros aprenden mejor con el método de “llamada y respuesta” (es decir imitando lo que el profesor hace). Sin embargo lo que veo muchas veces es que el estudiante necesita un término medio entre ambos métodos para conseguir avanzar. Nosotros, como maestros, necesitamos entender ese equilibrio.

Cada trompetista tiene sus preferencias metodológicas. ¿En qué tipo de ejercicios o métodos hace usted hincapié a la hora de practicar y de enseñar, y por qué?

Creo que lo mejor es exponer a los alumnos a muchos tipos de sonidos y técnicas de trompeta en sus primeros años. Al escuchar a diferentes grandes artistas de varios estilos, comenzarán a interiorizar distintos aspectos de la interpretación, como el timbre y el fraseo. Desarrollarán un concepto de sonido ideal con el cual irán midiendo constantemente su propio progreso. Este proceso de aprendizaje es similar al aprendizaje de un idioma, en el que el estudiante aprende un sonido —una pronunciación— por medio de la escucha e imitación de ese sonido. Cuanto más sólido es el concepto auditivo que el estudiante tiene en su cabeza, más capacidad de acción podrá tener sobre el sonido que sale de su campana, y mayor control tendrá sobre sus ideas musicales. Este modelo de enseñanza es similar al del Cantar y soplar de Arnold Jacobs, en el que el músico trata constantemente de reproducir el sonido más lírico y hermoso que tiene en su mente a través del instrumento.

Al mismo tiempo que el estudiante interioriza y perfecciona su voz interna de trompeta, hay que dirigir ciertos elementos técnicos y fundamentales de la interpretación hacia su conjunto de habilidades. Cuando enseño, yo me baso en construir primero un sonido claro y centrado que sirva de cimientos. Centrarse en el paso del aire y en el trabajo con boquilla además no sólo le ayudará la producción de un sonido rico sino que también le permitirá tocar con mayor facilidad en todo el registro del instrumento. En mi caso, uso varios métodos diferentes, pero adaptados a las necesidades de cada estudiante, para ayudarles a alcanzar esta meta; por ejemplo los ejercicios Buzzing Basics de James Thompson, Warm-ups de James Stamp y Daily Drills and Technical Skills de Max Schlossberg.

Lo que brilla por su ausencia en las carreras de muchos jóvenes trompetistas es un buen enfoque hacia la enseñanza y el análisis. El papel de un maestro no sólo es enseñar ideas y métodos que desarrollen las habilidades del estudiante, sino también fomentar su capacidad para autodiagnosticarse sus problemas y solucionarlos. Un alumno no tendrá a su profesor para toda la vida, así que el profesor tiene que prepararle para saber enseñarse a sí mismo. Yo hago esto preguntando a mis estudiantes por sus intenciones creativas cuando tocan, comprobando si tenían o no una idea musical clara en su cabeza, y si tuvieron o no éxito en transmitirla. Escucho grabaciones de su estudio diario y evalúo si efectivamente están buscando esa idea musical que tienen interiorizada. Esto también se desarrolla bastante con la práctica en grupo, sesiones de calentamiento, etc. Todo ello permite a los estudiantes valorar sus resultados entre compañeros para buscar un buen sonido en conjunto. Con esta estrategia aprenden más eficientemente y desarrollan habilidades de pensamiento crítico. Practicar el autodiagnóstico les ayuda a convertirse no sólo en intérpretes más y mejor formados, sino también en buenos profesores para cuando pasen a ser colegas de profesión.

Es con los tres elementos mencionados (voz interna, habilidades básicas líricas y técnicas, y autodiagnosis) con los que yo planteo el progreso interpretativo de un trompetista, sea éste del nivel que sea. Cada elemento debe estar dirigido y guiado a lo largo del crecimiento del músico, para poder establecer una base sólida. Dichos elementos ayudan a crear un músico capaz de exhibir un sonido natural y expresivo con un gran sentido del lirismo y una voz singular, pero también capaz de ofrecer instrucción y diagnósticos de calidad en la comunidad trompetística de la que forme parte.

¿Podría detallarnos cuál es su rutina diaria de estudio con la trompeta?

Mi horario de estudio diario puede variar debido a mis obligaciones como profesor en la Universidad de Utah, conciertos que me salen, y otros eventos y responsabilidades familiares. Procuro dedicar al menos un par de horas al instrumento, ya sea tanto para mantenerme como para trabajar en las distintas obras para solista y para ensemble que toco a lo largo del año. Normalmente comienzo el día haciendo boquilla de forma lenta y suave, para buscar que mi cuerpo se familiarice con mi trabajo del día anterior. Entonces paso a hacer notas largas en diferentes registros para valorar mi sonido y el apoyo de la respiración. Aquí aprovecho para empezar a hacer bending, pequeños intervalos en flexibilidad y ataques. Cuando comienzo a sentirme cómodo, pasaré a la posición fija, ya sea con el método de Colin o con el de Bai Lin, y después articulación con Endurance Drills de Chris Gekker y Technical Skills de Goldman. Los ejercicios y estudios específicos pueden variar según lo que tenga ese día y en cómo me sienta. A menudo hago mis propias variaciones de esos ejercicios y meto algo de picado múltiple.

Una vez siento que he calentado bien, suelo tomarme un poco de tiempo y soltar el instrumento antes de abordar el estudio del repertorio solista o de ensemble. Descanso lo necesario para abordar física y mentalmente el repertorio con la mente fresca. No es aconsejable saltar de una cosa a otra tan seguidamente, porque eso difumina nuestro nivel de concentración y análisis.

¿Qué marcas de trompetas y boquillas usa? ¿Las usa por algún motivo en particular?

Normalmente toco con la trompeta en Do, que es una Yamaha Chicago I. Me gusta cómo suena ese instrumento, y se corresponde con mi forma de tocar. También toco Yamaha en piccolo, con el modelo YTR-9835 en Si bemol/La. Mi trompeta en Si bemol es una Bach Stradivarius Edición Aniversario que mi familia me compró cuando estaba en el instituto. Ese instrumento es muy especial para mí, ya que ha sido el que me ha acompañado en toda mi carrera hasta hoy. También me recuerda a mi abuela, que siempre venía a cada actuación que daba hasta que falleció (ella fue uno de mis mayores apoyos en mi niñez, me animó a llegar tan lejos como pudiera en la música).

En cuanto a boquillas, actualmente toco con una Stomvi Flex. He descubierto que, gracias a poder mantener la misma copa mientras ajusto el aro, con las boquillas Stomvi Flex puedo obtener el sonido más resonante posible para cualquier tipo de actuación.

¿Usa también algún otro instrumento o accesorio más allá de lo habitual? (Por ejemplo, algún entrenador de embocadura, boquilla o tudel curvado, campanas de diferentes tamaños, etc.)

Además de tocar exclusivamente con boquillas Stomvi Flex, no hay nada que utilice más allá de lo normal.

¿En qué escuelas o universidades puede encontrarle algún estudiante que quiera dar clases con usted?

Actualmente soy profesor asistente de trompeta en la Escuela de Música de la Universidad de Utah en Salt Lake City, Utah. Toda mi información de contacto se puede encontrar en su página web.

¿Qué puede esperar el estudiante de usted? ¿Y qué espera usted del estudiante?

Mis estudiantes pueden esperar de mí una experiencia de aprendizaje dedicada y enfocada a ellos, donde realmente invierto en su progreso, en sus habilidades y en su futuro. Yo sé que cada uno aprende de forma diferente, así que procuro que la experiencia de aprendizaje para cada alumno sea individualizada, enfocándonos en sus necesidades particulares para que pueda convertirse en un gran artista.

Del estudiante también espero que invierta en lo que yo le proporciono. Que no renuncie a nuestra forma de trabajar, puesto que convertirse en un gran artista no algo que suceda de la noche a la mañana. Las cosas llevan su tiempo, y hay que estar dispuesto a mantener el compromiso durante todo el viaje para poder cosechar al final los frutos del progreso. Además espero que los estudiantes sean positivos, pues yo no sólo les enseño a ser trompetistas sino también a convertirse en valiosos miembros de la comunidad trompetística, ya que a algunos músicos no les gusta trabajar con personas negativas a su lado, o con gente poco profesional en lo que hace y en lo que dice.

Según su experiencia, ¿cuál es el problema más común que tienen los jóvenes trompetistas hoy?

El mayor problema que he visto en los jóvenes músicos de hoy es su falta de exploración y de orientación musical. Los intérpretes a menudo se limitan a tocar la música que hay escrita en el papel, sin intentar transmitir un mensaje al oyente. Esto es en parte producto de tocar en bandas donde a menudo te piden no tocar demasiado expresivo. Pero hacer música es una experiencia emocional, y la capacidad de expresar sentimientos a través de una melodía quizás sea complicado al principio para el estudiante, sin embargo al final recompensa mucho espiritualmente.

¿Tiene usted algún ejercicio que quiera compartir con los suscriptores de Trumpet Magazine que le están leyendo?

Abajo hay un enlace a un PDF que normalmente uso en la sesión de calentamiento con mis alumnos. Es una compilación de métodos actuales de calentamiento (Sachs, Bai Lin, Goldman, etc.), y variaciones de métodos que actualmente uso en mi propio estudio. Estos ejercicios no deben tocarse forzados, sino tomados en pequeñas dosis para centrarnos bien en cada uno como si estuviéramos dedicándole la sesión de estudio. Siempre tratar de sacar el mejor sonido posible, ¡aunque escuchando a tu cuerpo para saber cuándo tienes que parar a descansar! Algunos de estos ejercicios son de nivel avanzado y pueden ser difíciles para los más jóvenes. No quieras llegar rápido al final. ¡Encuentra tus debilidades y enfréntate a ellas de una a una!

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Yamaha YTR-9445CHS (Trompeta en Do)

Modelo “Chicago” (CH).Campana de latón de una pieza, con 123 mm (4 7/8'’) de diámetro; calibre L de 11,73 mm (0.462’’); peso pesado; acabado en plateado (S). Han sido desarrolladas tres generaciones (I, II y III) en cooperación con John Hagstrom.

Yamaha YTR-8335 (Trompeta en Si bemol)

Campana de latón de una pieza, con 123 mm (4 7/8'’) de diámetro; calibre ML de 11,65 mm (0.459’’); peso pesado. Disponible con tudel invertido (R). Disponible con campana de latón dorado (G). Disponible en lacado claro y en plateado (S). Disponible edición limitada con campana especial “Kangakki” (K) y tapas y botones de los pistones sobredorados (G). Han sido desarrolladas dos generaciones (I y II).

Yamaha YTR-9835 (Trompeta piccolo en Si bemol/La)

Cuatro pistones. Campana de latón de una pieza, con 101 mm (4'’) de diámetro; calibre M de 11,3 mm (0.445’’); peso medio; acabado en plateado. Cuatro tudeles en Si bemol y La intercambiables (dos con entrada de trompeta y dos con entrada de corneta). Desarrollada en colaboración con David Washburn.

Yamaha YTR-9610 (Trompeta en Mi bemol/Re)

Campana de latón de una pieza, con 120 mm (4 3/4'’) de diámetro; calibre M de 11,3 mm (0.445’’); peso ligero; acabado en plateado. Campana y bombas de pistones (1ª y 3ª) intercambiables.

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Campana de latón de una pieza, con 119 mm (4 2/3'’) de diámetro; calibre L de 11,73 mm (0.462’’); peso medio. Disponible en lacado claro y en plateado (S). Han sido desarrolladas dos generaciones (I y II).

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